Detectar la depresión en los niños

La depresión es un estado del ser humano que puede surgir en cualquier etapa de nuestras vidas y por diferentes motivos. La infancia no es la excepción y es correcto que los niños también pueden sufrir de depresión, inclusive a partir del primer año de edad. Es más, si bien es mucho más difícil de detectar, los bebés también pueden presentar cuadros depresivos.
En el caso de los bebés, la depresión está estrechamente ligada a la presencia de Depresión Puerperal en las madres. Los padres pueden detectar el estado anímico de su hijo para poder corroborar si presentan cuadros depresivos, pero es algo un poco más complicado ya que no se tiene conciencia del estado de ánimo del niño en edad tan temprana.
Es importante que el niño crezca rodeado de afecto y contención, ya que llega al mundo para realizar un intercambio de afecto con sus padres, en un vínculo que debe afianzarse y cuidarse constantemente para que el niño sienta la protección adecuada.
Su forma de demostrar este buen vínculo es con felicidad y respuestas positivas a sus estímulos. En caso que la relación sea negativa, esto se ve reflejado en el estado anímico del bebé.
Una d elas señales a reconocer de aperte del niño, es el rechazo a los brazos de un desconocido. En caso que el bebé quiera entregarse sin ningún topo de inconveniente a un desconocido, es significante, ya que lo normal es que el bebé exprese angustia ante este hecho. Existen dos tipos de depresiones: las exógenas y las endógenas. Unas están asociadas a factores externos y generalmente provocan tristeza, suelen darse en edad preescolar y escolar. Las endógenas por lo general tienen un orígen biológico y no demuestran factores externos.
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