Los padrinos de nuestros hijos

Dicen que la familia no se elige, y que los amigos sí. Esta frase ha dado lugar a conclusiones y debates que cierran en que la vida nos da a todos la oportunidad de conformar una familia y de rodearnos de los amigos que más nos hagan felices. Dentro de nuestros grupos con los cuales convivimos, hay unas personas que siempre nos acopañarán, y que pasarán a ser parte de nuestra familia y que además, tenemos la posibilidad de elegirlas.
Estas personas son nada más y nada menos que nuestros padrinos. Ellos son en ciertomodo, quienes nos acompañan, quienes debido a la confianza que inspiran en nuestros padres, han sido elegidos para que sean algo así como nuestros “segundos padres”. Todo padre que lo desee, tiene en sí la responsabilidad de dar a su hijo un padrino o una madrina, una elección a veces fácil, otras veces no tanto.
Es importante que como padres tengamos siempre conciencia de la elección que estamos realizando, debemos tener en cuenta varias cosas al momento de elegirla, pero sobre todo, la relación que ella tenga con nuestro hijo. Luego en un futuro, si bien no es algo que pueda afectar en tmas materiales o sociales, puede que los ahijados se sientan incómodos o que no sientan a esa persona como su verdadera “madrina” o “padrino”.
Muchos padres prefieren no dar el padrinazgo a nadie hasta que su hijo crezca y pueda elegirlo él mismo. Son varios los casos de niños con padrinos y madrinas que nunca recuerdan serlo y que lo ven como una obligación, y aquí está lo más importante. Ser padrino es algo que la persona lo debe sentir, porque por sobre todas las cosas, serán parientes y compartirán la vida j juntos, en momentos fáciles y difíciles, y por tanto deben sentir esta relación.
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