Ser hijo único

Ser hijo único, no es un tema menor que las familias deben afrontar. El clásico modelo de familias de padre, madre, hijo e hija ha impuesto que los padres deben conformar la familia de éste modo (no solamente con dos hijos, sino que uno de cada sexo). De esta forma se ha encasillado al hijo único como aquél hijo rebelde y caprichoso, que según estos “mitos” ha sido malcriado al tener toda la dedicación de sus padres sólo para él.
Lo cierto es que esto no es tan errado. Criar a un hij único puede teern sus beneficios paro también sus temas en contra, dado que estará acostumbrado a que todo lo que se tenga sea para él, a jugar y tener el espacio en su hogar en su totalidad para que él lo disfrute, temas que en momentos con otros amigos, o con primos y otros familiares de su edad, puede provocar un problema, al sentir celos de sus cosas.
Pero además de esto, los niños sentirán también una importante necesidad de estar acompañados, no siempre tendrán la alegría de ser hijos unicos, dado que en cierto momento quizás sientan la necesidad de compartir la vida con un hermano o hermana. Esto no debe cambiar los planes de vida que la famila tenga, pero sí puede evitarse con las actitudes que los padres tengan hacia su hijo.
Creciendo compañero, rodeado de amigos, sociabilizando y no permaneciendo siempre en su hogar. Compartiendo las diferentes experiencias harán que los hijos se sientan a gusto y que el ser hijo único no pase a ser un tema con el que se sientan incómodos. De hecho, tal como se indica, hay hermanos de la vida que compartirán todo, y no necesariamente serán los hermanos biológicos.
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