Los niños y los celos

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La relación entre los padres y sus hijos, desde el nacimiento hasta su crecimiento en la adolescencia, suele ser una de las relaciones más estrechas que tenemos a lo largo de toda la vida. El estrecho vínculo y la gran relación que se genera, puede traer grandes celos en futuras relaciones que los padres emprendan, tanto con nuevas parejas en caso de estar separados, como en caso de tener otro hijo.

Es importante tener en cuenta que la relación generará estas reacciones en los niños, quienes pueden despertar celos por los amigos de sus padres, y por todos quienes tengan una relación estrecha con ellos. Esto es algo totalmente normal, es importante que los padres no tomen precaución alguna ni que accedan a consentir los celos que los hijos sientan en diferentes situaciones.

Los celos son parte de todo vínculo, de toda relación, que pueden sentirse en mayor o menor medida en diferentes etapas de la vida. Los niños chicos suelen sentirlos ante diferentes situaciones, con familiares y con sus propios amigos. Como parte de los celos, los niños pueden actuar y expresar estos celos de diferentes formas, con rebeldía, gritando y pataleando hasta más no poder, e intentando llamar la atención.

Estos actos hay que dejarlos pasar, cuando más atención les prestemos, más veces lo harán, porque serán conscientes de que le dan resultados. Es por esto que la relación con ellos nunca debe variar, siempre con el mismo afecto y con la misma atención que se le prestó siempre, pero sin darles a entender que por esto dejaremos de atender diferentes relaciones, comprendiendo que la vida se conforma de muchos afectos que nos rodean, y que ellos son nuestros hijos, la relación más importante que tenemos en la vida, y que esto no variará.